Los primeros martillos surgen en la Edad de Piedra que va del año 8000 a. C.; estos martillos constaban de una piedra atada a un mango con tiras de cuero. Más tarde, en el año 4000 a. C., con el descubrimiento del cobre, los romanos comenzaron a fabricar la cabeza de los martillos en este material.
Después, en el año 3500 a. C., durante la Edad del Bronce se fabricaron con este material. Tiempo después y hasta la actualidad logramos contar con los martillos que tienen orificios para el mango.

