El rodio (Rh) es un elemento químico perteneciente al grupo de los metales del grupo del platino (PGM), junto con el platino, paladio, rutenio, iridio y osmio. Su número atómico es 45 y a temperatura ambiente se presenta como un metal sólido, duro y brillante, de color blanco plateado. El metal fue descubierto en 1803 por el químico inglés William Hyde Wollaston, quien lo identificó durante sus investigaciones sobre el platino. El nombre "rodio" procede del griego rhodon, que significa rosa, debido al color de algunos de los compuestos de rodio que Wollaston obtuvo durante sus experimentos.

Aunque el rodio se considera uno de los metales más raros, el mismo puede contribuir a reducir la contaminación del aire en nuestras comunidades, y es que dicho metal un elemento químico perteneciente al grupo de los metales del platino que desempeña un papel fundamental en los sistemas modernos de control de emisiones de los vehículos. Aunque el rodio se utiliza en cantidades muy pequeñas, su extraordinaria capacidad catalítica permite transformar algunos contaminantes presentes en los gases de escape en sustancias menos perjudiciales. Su principal función está relacionada con la reducción de los óxidos de nitrógeno (NOx). Este metal actúa como un catalizador excepcional para convertir los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y oxígeno, dos gases mucho menos problemáticos para la atmósfera.
¿Cómo se logra esta transformación? El proceso puede explicarse de una manera sencilla. Los gases producidos por el motor circulan por el convertidor catalítico. En su interior existe una estructura, generalmente con forma de panal cerámico, sobre cuya superficie se encuentran pequeñas cantidades de metales catalíticos. Cuando los gases entran en contacto con estas superficies, se producen reacciones químicas.

Es importante mencionar que en este proceso el rodio no trabaja solo. Los convertidores catalíticos modernos pueden utilizar una combinación de: platino + paladio + rodio. Cada uno de estos metales tiene funciones catalíticas diferentes:
🔷 Platino (Pt): Oxidación de CO e hidrocarburos y otras funciones catalíticas.
🔷 Paladio (Pd): Oxidación de monóxido de carbono e hidrocarburos.
🔷 Rodio (Rh): Reducción de óxidos de nitrógeno (NOx).
La perfecta combinación de los 3 metales permite que el convertidor catalítico pueda controlar simultáneamente diferentes contaminantes. Lo que ayuda a reducir las emisiones contaminantes en la fuente, antes de que los gases de escape sean liberados al ambiente.

Se trata de un metal casi invisible: extremadamente escaso, imposible de fabricar de forma económica y, pese a ello, es esencial para una pieza clave de la tecnología moderna. La próxima vez que veas recorrer los carros en las diferentes avenidas del mundo, recordarás que pequeñas cantidades de este elemento casi fantasma trabajan en silencio, transformando gases tóxicos y recordándonos que algunos de los materiales más importantes de la Tierra son también los más difíciles de encontrar.
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Fuente: Muy Interesante


