El acero es un material clave en la ingeniería y construcción moderna. Sin embargo; no todos los aceros son iguales: existen diferentes tipos según su función y propiedades mecánicas. En este blog exploraremos las principales diferencias entre el acero estructural y el acero de refuerzo.

El acero estructural es un tipo de acero (aleación de hierro y carbono) diseñado para soportar cargas, formar la estructura principal de un edificio o infraestructura y resistir esfuerzos extremos como compresión, tensión y flexión. Por su composición química y proceso de laminado en caliente le otorgan una alta resistencia mecánica. Se utiliza para fabricar perfiles como vigas, columnas, cerchas y marcos que constituyen el esqueleto de estructuras complejas.

Principales características del acero estructural:
-
Alta resistencia mecánica y rigidez.
- Buena ductilidad (soporta deformaciones sin llegar a romperse), mismo que lo hace ideal para zonas sísmicas, ya que su rango elástico obtiene un mayor soporte ante movimientos telúricos.
- Versatilidad en diseño, su flexibilidad estructural permite una amplia variedad de diseños arquitectónicos, desde naves, grandes edificios, residencias y puentes.
- Rapidez constructiva, al ser elementos prefabricados, se ensamblan en obra directamente y disminuye tiempos de entregas.

Por otro lado, el acero de refuerzo, tal como lo indica su nombre, se usa para reforzar el concreto. Como el concreto es muy resistente a compresión, pero débil a tensión, este tipo de acero absorbe esfuerzos de tracción, evitando grietas y fallos estructurales. En el núcleo de toda estructura de hormigón o concreto armado se encuentra el acero de refuerzo, conocido también como ferralla. Más alla que un simple material de construcción, este tipo de acero es el primer elemento que se instala a zonas sometidas a altas cargas dentro de la estructura.

Principales características del acero de refuerzo:
-
Resistencia, capacidad para soportar diferentes tipos de cargas y fuerzas externas. Capacidad para resistir esfuerzos de tracción, compresión y flexión.
- Estabilidad, mantenimiento de la forma y de la integridad estructural frente a cargas variables. Capacidad para resistir deformaciones y desplazamientos no deseados.
De esta forma podemos concluir diciendo que el acero estructural carga y soporta pesos directamente como parte de la estructura (esqueleto de la edificación), mientras que el acero de refuerzo trabaja en conjunto con el concreto para absorber los esfuerzos de tracción que este último no puede soportar por sí solo.
Link: LAMINAS Y ACEROS
Fuente: VH Aceros


