En el desierto de Kumtag, en China, existen curiosos semáforos para camellos, diseñados para evitar atascos y accidentes en una zona donde, aunque pareciera lo contrario, el tránsito puede ser complicado. Con el paso de los siglos, las caravanas han formado rutas naturales entre las dunas —algunas de hasta 30 metros de altura— que se convierten en los caminos más prácticos para cruzar el desierto.

Durante eventos concurridos como el festival de Primavera Creciente, que reúne a más de 20,000 turistas y 2,300 camellos, estos estrechos senderos se saturan fácilmente. La mezcla de peatones y caravanas, unidas por cuerdas y guiadas por sus dueños, ha provocado accidentes, lo que llevó a las autoridades a implementar una solución simple pero efectiva: semáforos.

Estos funcionan como los tradicionales, pero con una peculiaridad: las luces tienen forma de camello. En verde, avanzan los animales; en rojo, pasan las personas. Aunque no es la solución más estética, ha demostrado ser altamente práctica para regular el paso y mejorar la seguridad en este singular paisaje desértico.

Fuente: Computer Hoy
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