Aunque parece un dibujo tallado en una majestuosa piedra, no lo es. Porto Flavia es un puerto marítimo realizado dentro de un acantilado de roca caliza, situado cerca de Nebida, en el municipio de Iglesias, al sur de Cerdeña, Italia. Construido entre 1923 y 1924, sirvió como centro de producción de minerales de Masua.

En un principio (hacia el año 1600), la extracción de los minerales de Masua (principalmente plomo y zinc) se realizaba de forma completamente manual. El material se extraía de la mina, se descendía desde la montaña en carritos, se cargaba en pequeños barcos (bastidores) y, rodeando el acantilado, se transportaba hasta las islas cercanas. Todo este proceso implicaba un rendimiento muy bajo y un esfuerzo extenuante para toda la cadena de producción. Todo el proceso era lento, caro y peligroso, sobre todo con mal tiempo.

La empresa minera belga Montañas de Veille fue el dueño de las minas de la zona y quien se preocupó por buscar la forma de reducir los costos de extracción, ser más eficiente y segura la exportación de minerales de las minas del suroeste de Cerdeña.

Esta extraordinaria obra fue encargada al ingeniero Cesare Vecelli, quien asumió el diseño y la construcción de este puerto marítimo para optimizar la salida de la producción minera.
El proyecto consistió en perforar la montaña desde su interior hasta abrirla hacia el mar, una tarea de alto riesgo para la época. Para lograrlo se emplearon explosivos, martillos neumáticos y un intenso trabajo manual.
Una vez terminado el sistema de túneles, el mineral caía por nueve silos verticales y desde allí pasaba a cintas transportadoras que lo conducían hasta la boca del puerto, donde se descargaba directamente en las bodegas de los barcos, sin necesidad de transporte terrestre adicional.

Porto Flavia dejó de usarse por una combinación de cambios económicos, tecnológicos y geológicos. Más tarde se reconoció su valor histórico y hoy es considerado sitio patrimonial y turístico.
Fuente: La Sardegna
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