Los accesorios como anillos, pulseras, collares suelen ser parte de la vida diaria de una persona, sin embargo, estas alhajas en entorno laboral puede ser un riesgo significativo especialmente las personas que trabajan con máquinas, procesos químicos o sistemas electrónicos.
En ocasiones los trabajadores lo ven como una regla arbitraria, lejos de ser eso la prohibición de usar joyas en ciertos entornos laborales es una medida de seguridad diseñada para proteger la integridad física del trabajador. Por otro lado, existen normas de seguridad laboral que abordan el tema de sistemas de protección en maquinaria, algunas solicitan mantener el cabello recogido, evitar mangas sueltas, y accesorios metálicos.
El uso de joyas en entornos industriales o con equipos peligrosos introduce una serie de riesgos que, aunque parezcan remotos, pueden tener consecuencias devastadoras. La interacción entre un objeto metálico, a menudo pequeño pero fuerte, y partes móviles, calor, electricidad o sustancias químicas, crea escenarios de peligro inminente.
Existen diversos riesgos como son los mecánicos:
Riesgo de atrapamiento: es uno de los más graves, puede ser desde un anillo que se enganche en un eje giratorio, un dorillo, una correa transportadora o cualquier parte móvil, la fuerza de una máquina es mayor a la que una persona puede tener, se pueden presentar fracturas severas, amputación, etc.
Riesgo de contacto con superficies calientes: si la persona cuenta con un accesorio de metal, como oro, plata o platino son materiales que permiten transmitir el calor, en procesos de soldadura o manejo de materiales fundidos se genera mucho calor y puede calentarse la joya y provocar quemaduras en la piel.
Riesgos químicos: sucede cuando se trabaja con sustancias como ácidos, solventes, lubricantes y refrigerantes, y al tener contacto con joyas pueden provocar con el paso del tiempo irritación en la piel, o dermatitis alérgica. Algunas piezas pueden hasta ir degradando el accesorio.
Fuente: Calatrava-orfebre.com
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