Cuando pensamos en instrumentos para la odontología lo que más se toma en cuenta es la silla, y aunque si es útil para realizar un buen trabajo odontológico ciertamente no es el instrumento más importante.
Una persona adulta desarrolla 32 dientes en total, cada diente es distinto y por lo tanto cada instrumentó para tratarlo también es distintos, y aunque los fórceps parezcan iguales, existe una gran variedad con diferencias significativas para cada diente.

Los fórceps, son herramientas muy similares a una pinza creadas específicamente para la extracción de las piezas dentarias, su función es sostener el diente y al realizar una serie de movimientos circulares ayudar al diente a desprenderse de la encía.
Esta herramienta al ser básicamente una pinza se divide en tres secciones, 1 la punta o mordientes es la parte que sostiene el diente, 2 la articulación que es el tornillo que permite el movimiento de abrir y cerrar; y 3 el mango, que es donde se sostiene el fórceps.

Los fórceps pueden ser fabricados de distintos materiales, y elegir uno fabricado del material incorrecto podría ser contraproducente pues se corre el riesgo de que se rompa en medio de una cirugía.
Uno de los materiales mayormente usados es el carbono y aunque puede ofrecer resistencia, se desgasta con facilidad, si además se usa un bajo contenido de cromo es probable que se oxide fácilmente. 
El acero inoxidable es uno de los mejore materiales para la fabricación de fórceps, pero no cualquier tipo de acero, los mejores el alemán o el francés, más específicamente, acero inoxidable francés de grado quirúrgico 420.
Como se mencionó antes, cada diente es distinto, por eso existen diferentes tipos de fórceps, por ejemplo: para molares, caninos, premolares, superiores o inferiores, para raíces o restos radiculares, y por su nombre podemos adivinar su función y el adecuado según la situación.

Fuentes: ArtCraft Dental Inc, Dentaltix


