Un grupo de Bíologos de las islas canarias vislumbraron algo que nadie en la Tierra había certificado anteriormente: un pez abismal, rape abisal o diablo negro entreabriéndose camino pausadamente hacia lo profundo del océano. El fotógrafo de fauna marina de la ONG Condrik Tenerife David Jara Bogunyá toma el avistamiento del pez diablo negro que para él fue como un sueño hecho realidad pues cuando era niño, sus padres le habían comprado un libro de criaturas de lo más profundo del mar y le gustaban esas ilustraciones. Aunque los animales no parecía que fueran reales. Por aproximadamente una hora David Jara y sus acompañantes biólogos marinos que iban a bordo del buque Glaucus consiguieron sacar varias imágenes del pez diablo negro y de varias especies que habitan en las profundidades del mar por más o menos 200 y 2000 metros de la columna oceánica.
El Melanocetus johnsonii forma parte de una especie que se interpreta como un demonio marino de color negro, un apelativo adecuado por la forma que tiene su boca abierta con tremendos dientes y afilados colmillos y sus colores que llevan en la frente los cuales les sirven para encandilar a sus presas. Es verdaderamente terrorífica, pero solo te puede causar miedo si fueras diminuto como Nemo y Dory: pues son unos peces pequeños que miden 15 centímetros. Cuando difundieron la filmación de este pez por medio del Internet, los biólogos se sintieron muy inquietos por tan insólito descubrimiento. Es muy extraño observar animales de lo más profundo del mar tan cerca de la superficie. Es impresionante que este pez no solo estuviera intacto, pues es un pez que se adaptada a las presiones extremas de lo profundo del mar. Es un predador de emboscada. Parecen salvajes y despiadados, pero son dóciles y huidizos.
Pero no hay forma de saber el por qué llegó a la superficie, es probable que se haya comido a un pez con órgano lleno de aire para mantener la flotabilidad a una profundidad deseada y producir u oír sonidos que, al expandirse, atrajera al depredador hacia arriba en la columna de agua. Este descubrimiento fue en la costa de las Islas Canarias, una zona con actividad volcánica, lo que pudo hacer posible que el pez quedara atrapado en una columna de agua caliente que haya creado fisuras submarinas. Igual puede ser que lo haya tragado o atrapado un depredador más grande, como una foca, un león marino o una medusa. Que lo habría escupido o liberado cerca de la superficie. Pero luego de haberlo descubierto murió; sin embargo, verlo vivo por un instante es una gran oportunidad.
Desde el siglo XIX se les había capturado ya que todos los especímenes con los que se podía trabajar antes estaban muertos. Esos peces han creado su propia luz por medio de su relación simbiótica con bacterias bioluminiscentes. Muchas especies de rape se reproducen de una manera muy interesante: los machos más diminutos, varios a la vez unen sus cuerpos con una hembra, que usa su genética cuando ya está lista para reproducirse. Jara comento que se les quedó como herencia el cuerpo de este pez y lo regalaron al Museo de la Naturaleza y Arqueología de Tenerife. El hábitat oceánico es el mayor espacio vital de la Tierra y aloja a la mayor parte de los animales que habitan en el planeta.
Fuente: nationalgeographic.es
Otra Fuente: Lámina y Aceros