Laminas y Aceros

La leyenda del "Contrato"

Written by Raul Balam | Sep 5, 2018 2:00:00 PM

En un pueblo pequeño vivía un campesino con su familia, ellos eran de escasos recursos, no les alcanzaba para comer y tampoco tenían pertenencias que pudieran vender. 

Un día la esposa del campesino le reprochaba que no tuviera para alimentar a sus hijos, por lo que aquel hombre por su desesperación salió en busca de comida, dinero o algo que lo pudiera ayudar a salir adelante con su familia. Entonces se preguntó: ¿Qué hago?, robar sería una opción, pero no soy capaz de realizar tal atrocidad, mientras él seguía caminando se le apareció un hombre, pero no era cualquier hombre, este era muy extraño, pues vestía como un catrín, tenía las orejas puntiagudas, los ojos le brillaban como fuego, su barba la tenía bien alineada y llevaba un sombrero donde se le asomaban unos pequeños cuernos.

(Se dice que en la tierra el diablo no puede usar sus poderes, por lo tanto utiliza un único poder “El contrato”)

Aquel hombre extraño, le dice al campesino: ¡Parece que tienes problemas!. A lo que el campesino le contesta: SÍ, así es, mi familia muere de hambre, pero no encuentro la manera de llevarles algo de comer.  Entonces aquel hombre con cuernos le propone un trato, en donde decía que le puede dar todo lo que necesitara para su familia, con la única condición de que nunca regresar al lugar donde iba a encontrar las riquezas. 

El hombre le explica al campesino que si caminaba más allá del monte encontraría una pequeña casa, donde podría tomar todo lo que necesitara. Este era el lugar a donde el campesino nunca podría volver. El campesino siguió las indicaciones de aquel hombre mientras este mismo lo observaba caminar y pensaba en voz alta: “No podrás cumplir el trato, porque no soportarás la ambición”.

Al llegar a esa casa el campesino observó que estaba muy abandonada, el tocó y nadie contestó, al darse cuenta que la puerta estaba abierta, entró sin miedo. Al ver todo lo que había en el lugar el campesino se sorprendió. Se trataba de una mina de centenarios, coronas y joyas de oro con rubís. Enseguida buscó unos recipientes que pudieran servirle para guardar todo lo que necesitaba. Al tomar lo necesario, salió con prisas de aquel lugar para regresar con su esposa y sorprenderla. A partir de ese momento tuvieron riqueza.

Con el paso del tiempo, el campesino le dio a su familia todo lo que antes no podían tener. Era tanto el dinero que poseían que lo gastaban en cosas innecesarias.

Nunca pensaron que la riqueza se acabaría. Sin embargo; ¡Todo termina donde comienza!.

Cuando aquella familia se quedó sin dinero, el campesino decide regresar al lugar donde tomó por primera vez las riquezas. Sin pensar en la condición en la que había quedado con el hombre misterioso.

Al llegar a la casa tomó de nuevo recipientes llenos de joyas, pero cuando sacaba los últimos recipientes escuchó una voz gritando: “No pudiste soportar la ambición, la pobreza, ahora tendrás que soportar lo que viene” ¡Pagarás las consecuencias!. 

El campesino lo ignoró y siguió su camino, gritando en voz alta ¡Te he vencido, ya que no te tuve miedo!

El campesino creyó que se había librado de aquel contrato, pero en ese momento cae una tormenta y se apresura a llegar a su hogar. Cuando llegó a su casa fue en busca de su esposa e hijos, pero estos no aparecían. Al entrar a la cocina se llevó una gran sorpresa, se encontró a su familia sin vida, se asustó y se arrepintió de no haber respetado el contrato. Entonces pensó que si devolviera todo lo que había tomado, al regresar a casa todo estaría normal.

Salió desesperadamente con los recipientes que había tomado y se dirigió a la casa llena de riquezas, al llegar al lugar se dió cuenta que todo lo que antes eran joyas se había convertido en piedras y hojas secas. Allí comprendió que nada volvería a ser igual y que había perdido lo que más amaba por dejarse llevar por la ambición y que muy pronto el también se convertiría en hojas secas. Ese era el precio que el campesino tenía que pagar por haber aceptado el trato con aquel hombre.


Debemos valorar y aprovechar las oportunidades que se nos dan para alcanzar lo que deseamos, no importa cuanto se tarde, es mejor conseguir las cosas con el propio esfuerzo y no dejarse llevar por la forma más fácil de conseguirlo.

 

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Fuente: Elaboración propia