El Parque Zaragoza es el espacio público más importante y con mayor historia en Ciudad del Carmen. En sus inicios, este emblemático lugar fue conocido como la Plaza Principal y posteriormente como la Plaza de Armas. Fue hasta el año de 1882 cuando las autoridades locales le otorgaron su nombre actual, marcando el inicio de una serie de transformaciones estéticas y urbanas.
La verdadera integración del metal en la fisonomía del parque ocurrió en el año de 1886 bajo la dirección de la jefatura política. En esa fecha se instaló en el centro de la plaza una hermosa fuente decorativa fabricada enteramente de hierro fundido. Este elemento se convirtió rápidamente en el principal atractivo visual, demostrando el uso del metal como sinónimo de modernidad.
Además de la fuente central, la metalurgia desempeñó un papel funcional clave en la comodidad de los ciudadanos de la época. El espacio se equipó con banquetas con soportes de hierro y se instalaron elegantes faroles de gas para iluminar las noches del Carmen. Estas piezas de herrería pública no solo embellecieron el entorno, sino que resistieron de forma impecable el desgaste del clima marino.
Aunque el paisaje del parque continuó evolucionando en las décadas siguientes, la introducción del hierro en 1886 dejó una huella imborrable. Esos primeros faroles, bancas y la fuente original consolidaron el uso de estructuras metálicas en la arquitectura de la isla. Hoy, esa historia nos recuerda cómo el metal transformó la Plaza de Armas en el corazón social de la comunidad.
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