Las tazas y termos de acero inoxidable son la opción favorita de millones de personas para mantener sus bebidas calientes durante horas. Sin embargo, existe un debate constante sobre si este metal altera el sabor original del café recién preparado. El material en sí es químicamente inerte, por lo que no debería transferir ningún sabor metálico a la infusión.
El secreto detrás de esta neutralidad radica en el uso de acero inoxidable de grado alimenticio, comúnmente denominado 304 o 18/8. Esta aleación metálica cuenta con una capa pasiva de cromo que previene de manera impecable la corrosión y la lixiviación (disolución) de metales en el líquido caliente. Por lo tanto, el sabor extraño que algunos perciben suele deberse a otros factores externos ajenos a la composición del recipiente.
Fuente: Moya Household Supplies
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