Una pregunta que mucha gente se hace, en algún momento de su vida, si las calles hablarán, ¿qué dirían de nosotros? En especial cuando te encuentras en un suelo lleno de historias, como lo es el Estado de Yucatán y la blanca ciudad de Mérida. Que por doquier es posible descubrir un cuento o una historia para narrar y que maraville a más de uno, partiendo de lo histórico, hasta llegar a lo sentimental. Existe una crónica de la relación sentimental del gobernador Felipe Carrillo Puerto y la periodista Alma Reed. Que fue muy efímero, pero que se compara con otros idilios de la historia.
Luego de la Revolución Mexicana, él ya era el gobernador constitucional de Yucatán. Su administración estaba orientada a la incorporación del pueblo y a desarrollos sociales, como la organización familiar y el impulso a los derechos de la mujer, en el año de 1923, Yucatán estaba en un periodo de cambio político social. Alma reed Andaba en el estado como reportera para el periódico New York Times, se le había encargado una reseña sobre las perforaciones en Chichén Itzá.
Se conocieron un 14 de febrero día de San Valentín, solo fue un cruce de miradas para que sus mundos dieran un cambio radical. Su vínculo amoroso comenzó por medio de las cartas por correo, se visitaban mucho, un tiempo en Nueva York y un tiempo en Yucatán. Un día visitaron el parque de San Sebastián su amorío alentó al poeta Luis Rosado a escribir un poema de la que convirtió en una canción que lleva por nombre Peregrina.
A finales del año de 1923 antes de que estalle la revolución Felipe Carrillo Puerto y Alma Reed ya habían decidido formalizar su relación como pareja casándose en los Estados Unidos, pero no pudo ser posible, pues al tratar de detener los ataques de los rebeldes de la revolución, fue capturado y lo mataron el 3 de enero de 1924. Pese a que tuvo un trágico final, tuvieron la mejor historia de amor.
Fuente: yucatantoday.com
Otra Fuente: laminasyaceros.com