En la zona urbana de la división territorial de Santiago en Nuevo León, se desplaza una vivienda con el estilo óptico de un pequeño prisma construido con escalones en forma de terrazas que se amolda a la notable técnica de diseño del bosque, sobresaliendo delicadamente de la colina y armonizando con la exuberante creación de la hondonada con el diseño técnico y vial de un terreno para dividirlo en lotes, manzanas y vialidades, optimizando el espacio y respetando la topografía.
El Encino crea un debate en adaptarse y evolucionar junto a sus habitantes. Una relación de reciprocidad entre la arquitectura y la vida cotidiana. Con los aciertos que proporciona el paisaje que la circunda, identificando que la solución al formar parte proviene del sitio. La vivienda empieza con una bóveda abierta que abarca el parqueadero y una habitación para las visitas. Hay una escalerilla que franquea la armadura de soportes y bordea un pasillo con jardines a un lado de una pared de contención de piedra que fue el resultado de una excavación. El piso principal de la edificación es transparente a partir de su sala de estar, se refiere en urbanismo y arquitectura a los espacios de uso mixto, donde la vida social, la naturaleza y la cultura conviven sin barreras físicas estrictas.
Estos espacios rompen con la división tradicional de la ciudad para crear entornos dinámicos y multifuncionales que se entrelazan con una gran terraza, las ventanillas con correderas en la parte frontal cristalizada que se integran con el follaje colindante de la colina a las actividades, hábitos y rutinas que una persona realiza todos los días de forma común y ordinaria, creando espacios continuos y luminosos que amplían el hogar. Al otro extremo se comunica con el segundo piso, por medio de una escalerilla de acero que emerge a lo largo de la pared en el cual se encuentra un tragaluz. Rodeadas por una por un prolongado pasillo; la sala de espera, las alcobas y el cuarto de servicio destacan con el ritmo de celosías y ventanas. En la parte trasera, se encuentra el cuarto de lavado con un espacio pavimentado con piedra de alumbre.
El objetivo fue el de introducir elementos que interaccionen con la estructura, haciendo que sea menos simple y así resolver una complejidad de espacios con una paleta de materiales sencillos. Las losas de vidrio colocada en el tejado de la estancia, para filtrar los rayos de sol y dotar de luz natural al lugar, la corrosión del acero corten de los pasamanos, las celosías y muros se resolvieron al aplicar los ladrillos. Aunque las hondonadas cambiaron del verde al gris y la expansión de los espacios construidos, este proyecto los invita a imaginar el proceso inverso en donde la floresta recupera terreno y se incorpora a los edificios para que sean una parte fundamental de su funcionamiento.
Fuente: arquine.com
Otra Fuente: laminasyaceros.com