Para los pueblos celtas de Irlanda, Escocia y otras regiones de Europa Occidental, el 31 de octubre representaba una fecha significativa, ya que simbolizaba el cierre de la temporada de cosechas. Durante las celebraciones del Día de Muertos y Halloween, uno de los elementos más representativos son las calabazas, que destacan por su presencia en decoraciones y tradiciones de estas festividades.
La calabaza es un fruto perteneciente a la familia de las cucurbitáceas. Se clasifica como un tipo de fruto caracterizado por tener una cáscara resistente y numerosas semillas en su interior, al igual que el melón y la sandía. Existe una gran diversidad de calabazas, que se distinguen por sus diferentes tamaños, formas, texturas, sabores y tonalidades, lo que las convierte en un alimento versátil y un símbolo característico de las celebraciones otoñales.
Con la llegada del invierno, se creía que durante esa noche los espíritus estaban más cerca del mundo de los vivos. Para ahuyentarlos, las personas vaciaban nabos y remolachas, tallaban rostros en ellos y colocaban brasas o velas en su interior. En Irlanda y Escocia, estas creaciones eran conocidas como linternas de nabo.
La calabaza de Halloween, caracterizada por su rostro aterrador y una luz en su interior, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocidos de esta celebración. Sin embargo, su significado tradicional va más allá de ser un simple adorno:
Protección contra los espíritus malignos: Colocar calabazas, o anteriormente nabos tallados, en puertas y ventanas tenía como propósito alejar a los espíritus malignos y al diablo.
Homenaje a los antepasados: Esta tradición también representaba una manera de recordar y rendir homenaje a quienes habían fallecido.
Fuente: Jardineriaon, acento
Otros links: Laminas y Aceros