La joyería del Imperio Otomano, sin duda alguna, fue realmente hermosa y brillante y colorida. Otro rasgo muy característico fue el uso de las piedras naturales con muy poco trabajo de lapidación; se usaron en su forma natural.
A los grandes amos otomanos les gustaba usar joyería con diferentes tipos de metales; en sus diseños predominaron casi siempre motivos naturales: lunas, soles, pájaros, flores. En la corte del emperador otomano, las joyas usadas en la ropa de mujeres y hombres tenían varios cinturones, botones, hebillas como decoración para alfileres, turbantes, broches acompañados de plumas.
Los cinturones fueron un ornamento muy importante; podían ser de perlas, plata, oro y era muy común que fueran decorados en formas geométricas con algunos diamantes, rubíes, esmeraldas y turquesas, pero con el cinturón siempre en la cintura o las caderas. Esa era la joyería para los hombres: llevada en su cinturón con una daga y una espada decorada, a diferencia de las mujeres que decoraban sus cabellos, nariz, orejas, cuello, manos, dedos, pies y tobillos.
Además de decorarse ellos mismos, decoraban todo lo que los rodeaba, como armas, utensilios de metal, cajas, velas, cucharas, pipas de agua, abanicos, espejos, peinetas. La joyería más importante del imperio otomano se conserva en el palacio de Topkapi en Estambul.
Fuente : Orfebresalejandroglade
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