La plaza se concibe como un refugio climático contemporáneo para la ciudad, diseñado para ser un espacio dinámico y flexible. Su objetivo es adaptarse tanto a las necesidades de las personas como a las variaciones del entorno, ofreciendo confort y resiliencia frente a los desafíos climáticos del siglo XXI.
Este proyecto surge como un refugio climático del siglo XXI: un espacio vivo y adaptable que responde tanto a las necesidades humanas como a las condiciones ambientales. Es el resultado de una década de investigación sobre cómo integrar lo artificial, lo social y lo natural en la práctica arquitectónica, abarcando todas las escalas. Desde obras monumentales como el Auditorio Villanueva en Extremadura y el Paisaje de las Torres Nangang en Taipéi, hasta proyectos experimentales como la casa desmontable en Apan, México, esta propuesta sintetiza las lecciones aprendidas en ese recorrido.
En contraste con la ligereza de la pérgola verde, la pérgola de terracota se impone con una presencia arquitectónica sólida. Su estructura de listones define un espacio abierto y versátil, equipado con toldos motorizados, iluminación y sonido integrados, además de tomas eléctricas distribuidas en todo su perímetro. Esta infraestructura adaptable está pensada para acoger actividades colectivas, ofreciendo un escenario dinámico que evoluciona con la participación ciudadana.
Fuente: Archdaily
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